martes, 2 de agosto de 2011

Carta a la comisión 52 (autoevaluacion)

Con el fin de realizar una autoevaluación de la cursada en la que todos formamos parte; me dirijo a ustedes para socializar mi balance personal.

            Cuando dejé la materia en el año 2010, supe de inmediato que no me volvería a anotar en la misma cátedra; por lo que charlando con amigos, me recomendaron inscribirme en la cátedra Reale. Al principio no quería porque sabía que la cursada y mis trabajos debían centrarse en el tema del “viaje”, lo cual provocaba un gran temor: no me imaginaba escribiendo todo un año en base a un mismo tema, no me creía lo suficientemente creativa como para poder concretar la cursada. Por suerte la realidad me mostró otra cara. El 15 de Marzo del año 2011 estaba rodeada de un grupo de compañeros bastante numeroso; Claudia se encontraba coordinando al grupo con mucha soltura y entusiasmo. La ronda de presentación fue muy amena y me dio la pauta de que la cursada sería distinta y productiva.

            Con el correr del tiempo encontré en la comisión grandes personas con las cuales pude compartir experiencias de vida, trabajos prácticos y muchos chistes y risas. Personas que merecen ser encontradas y con las cuales el tiempo se agota velozmente.

            Los trabajos fueron muy interesantes, algunos implicaron un desafío personal. En base a los primeros trabajos, me llamó mucho la atención cómo de una consigna se desprendían trabajos y consignas posteriores; me pareció algo muy ingenioso ya que nos permite analizar nuestros progresos o retrocesos en forma encadenada y continua, de un modo mucho mas visible y gráfico. Todo el primer cuatrimestre transcurrió con esa secuencia de consignas.

            En cuanto a la bibliografía de la materia, me pareció muy interesante, textos conceptuales claros y fáciles de abordar y corpus de cuentos, textos, relatos mas que interesantes al descubrir.

            La modalidad de corrección es sumamente apropiada, se nos permite defender nuestros trabajos y al comentarlos grupalmente se genera un proceso de aprendizaje más abarcativo. Vemos qué cosas no quedan claras en nuestros trabajos, cuáles llaman la atención o impactan, o cómo los personajes que creamos de forma inconciente adquieren cualidades que jamás habíamos pensado. Esto último me parece más que provechoso, estamos aprendiendo no sólo a escribir, sino también a leer y a “leernos” con el paso del tiempo. En cada proceso de escritura existe uno de lectura conjuntamente y viceversa.

            En cuanto a la cadena de blogs, superó mis expectativas aunque aún no me acostumbro a utilizarlo cotidianamente. Pero sin duda fue un claro avance frente a la caótica lista de mails de inicio de año.

            Ahora bien, una vez realizado el balance de las cuestiones más “operativas” de la cursada, debo comenzar con mi balance personal de escritura y lectura. Debo decir que con todos los trabajos aprendí algo, descubrí cosas, vi potencialidades y encontré limitaciones. Asumí desafíos y logré concretarlos, cometí errores de los cuales me hice responsable, intenté cumplir con todo lo que se me demandaba y exigía, pero no pude realizarlo al 100%. Noto un crecimiento en cuanto a mi escritura, a la forma de ejercitarla, analizarla y criticarla. He disfrutado de todo, incluso hasta del cansancio, he temido por mi cursada y la he remontado.
            Al mirar hacia atrás un impulso me lleva a mirar hacia delante, con ganas de seguir superándome, de cumplir al 100%, de encontrar nuevos desafíos, de desarrollar mas mis potencialidades y superar mis limitaciones. De seguir creciendo en esto que me apasiona que es escribir.

Florencia Paolella

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