Tal como comenté anteriormente, este trabajo resultó ser más difícil de lo que creí. Tal vez, porque lo entendí mal de entrada. Sin embargo, sigo considerando que es una consigna con la cual uno puede lucirse. De todos modos, no es mi caso particular.
Mi proyecto inicial contemplaba tres capítulos. El primero sería el relato de una joven que decide dejarlo todo atrás por convicciones personales. El segundo, relataría el retorno de la muchacha a su hogar. La conexión especial que sentía con fenómenos que nunca antes había valorado, la nostalgia experimentada al regresar y notar el cambio gestado desde su ausencia; y cómo esto produce que se realice un quiebre interno en la personalidad de la joven, dado que quien se marcha pretende inconcientemente que todo perdure igual que el ultimo momento en que uno lo deja atrás, pero sin embargo, durante el retorno, uno se da cuenta de que eso es imposible cayendo así en una mezcla extraña y compleja de emociones. Finalmente, el tercer capítulo comprendería las reflexiones finales de la protagonista. La cual, una vez loca, perdida en la demencia, sólo podría comunicarse, vincularse y conectarse, mediante la sensación de libertad que el paisaje le brindaba. Todas sus relaciones personales habían sufrido una mutación. O tal vez, era ella quien había mutado. Motivo por el cual ya no había nada allí que la retenga, nada, excepto el viento, la tierra y el agua.
Como se habrán dado cuenta, este proyecto narrativo, no fue más que un intento fallido. Debo confesar que me gustaba enormemente cómo había quedado; pero a su vez, reconocía sus limitaciones. Analizando mi proyecto narrativo junto a las coordinadoras del taller, caí en la cuenta de que lo que pretendía contar no estaba funcionando de la forma en que esperaba. Oí las sugerencias que se me hicieron, intenté llevarlas a cabo, pero nada lindo, poético ni narrativo se desprendió de ello.
Como narré en mi autoevaluación, al escribir siempre pretendo que lo recreado me contente. Por esta razón decidí abandonar ese proyecto y sumergirme en otro comenzándolo de nuevo. Realmente frustrada, un tanto agotada, me dí cuenta de que esta consigna había sido, en lo personal, derrochada. No pude lucirme, tuve que contentarme con recrear una historia ficticia en la cual no encontraba ningún aspecto potencial para desplegar. Lejos ya me encontraba de disfrutarla, todo lo contrario, terminé pareciéndola.
Las lecturas a las cuales, en su momento había acudido, para narrar mi primer intento de proyecto narrativo, fueron desde lo personal: Mario Benedetti, con sus libros Canciones del mas acá y Vientos del exilio. Desde lo académico, releí a Campbell, por recomendación de Emilia y visité el blog de una estudiante, por recomendación de Claudia. Nada de esto sirvió para que mi proyecto inicial sobreviviera concretando la consigna. En cuanto a mi proyecto definitivo, se puede decir, que sólo acudí a los blogs de mis compañeros.
Dada ya por vencida, mi proyecto narrativo inicial, quedó archivado como un ejercicio, como un intento fallido. Fallido, pero que de todas formas sigo estando orgullosa; y el final, es un intento de ser, lo que no fue el anterior.
Florencia Paolella
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