jueves, 12 de julio de 2012


1.
Si tengo que hablar de mí, tengo que hablar de donde vengo, pues es de donde vengo, lo que soy, lo que fui.

Vengo de la tierra del sur, fría, negra, compacta. Vengo del río verde, correntoso, peligroso. Vengo del lago calmo, un tanto frío, un tanto cálido. Vengo del fin de la meseta, extensa, uniforme. Vengo del desierto patagónico, llano y achaparrado. Vengo del valle verde, inmenso y vivo. Vengo del otoño, de un mayo inicial con alamedas amarillas. Vengo en compañía de otro ser a mi lado. Vengo con 2 hermanos más que esperaron el despertar de nuestros ojos. Vengo de dos padres que se sorprendieron con la llegada doble. De allá vengo y aquí estoy. Entre cemento y veredas con desperdicio y basura. Entre un tumulto de coches que tienen más importancia que las personas. Entre la individualidad y el egoísmo, pero OJO! También existe la resistencia. También existen brechas, donde el hombre y la mujer van tejiendo cada día un nuevo mundo.
¿Qué es Buenos Aires, para vos? Me preguntaron. ¿Pensás quedarte o volverte? Insistieron. Buenos Aires para mi es transitorio, Buenos Aires para mí es resistencia, Buenos Aires para mí es la levadura que hace que el pan tome la mejor consistencia. Buenos Aires para mí es eso, resistencia, formación y resistencia, ensayo, error y resistencia. No me voy a quedar, pero pienso aprovecharlo. Con sus ascos y sus placeres. Con su indiferencia y con sus atenciones. Buenos Aires es un paso entre muchos otros. Buenos Aires es Buenos Aires.
Me crié en una familia de clase trabajadora media y tirando para abajo después del 2001. Me crié con una mamá que no hizo más que darnos amor, contención, risas y que no dejó nunca de bajar los brazos, que se graduó de grande por criar a los hijos. Vengo de un padre laburador como pocos o como muchos, depende quien lo diga. De pelo blanco desde que era joven, fumador desde los  15, serio, pero inocente, despistado, de esos que con verlos ya te arrancan una sonrisa. Tengo un hermano mayor, el único varón, que hoy pisa los 30, con dos nenes que son como él era: tremendos terremotos. En palabras de Galeano serían esos fueguitos que “arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear”. Tengo una hermana mayor y otra de mi edad (por motivos explicados anteriormente). La mayor esta por pisar los 25, con un nene que es, también como ella era: Plena, única, con luz y con sombras, curiosa, inteligente, bella muy bella. En palabras de Neruda sería: “Cómo en la piedra fresca del manantial, el agua abre un ancho relámpago de espuma, así es la sonrisa en tu rostro, Bella”. Mi otra hermana, la que nació conmigo, ya pisó a la par de mi persona los 22. Bien, voy a realizar una pausa porque estoy cometiendo el mismo error que siempre cometo cuando hablo de ella, la relato relatándome a mi misma como si fuésemos una sola persona. Error recurrente de la infancia. Vamos de nuevo: Mi hermana, mi melliza o gemela, nunca supimos bien que éramos, sólo sabemos que nacimos juntas; tiene los 22 cumplidos. Ella resulto ser impredecible. Pasó de estudiar Turismo 3 años enteros y perfectos en el sur, a juntarse, vivir en Lago Puelo un año entero y ahora a viajar por América Latina con su compañero. Sería en palabras de Benedetti: “Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas. Unas veces me siento como un acantilado y otras como un cielo azul pero lejano”.
2.
Acerca de quién escribe

Se dice que el autor de este relato camina de múltiples maneras por la vida. Se dice que trae un libro bajo el brazo que lo acompañó en la mayoría de su vida. Se dice que es víctima de sus emociones, que siente más que lo piensa, impulsiva, de reacción ligera. Que se cabrea como un toro, que grita como un témpano, que su voz no es para nada sigilosa. Que le cuesta dejar las cosas atrás. Que a medida que avanza más acumula. Se dicen muchas cosas, buenas, malas, no tan malas, no tan buenas, pero depende siempre de quien lo dice. “Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”. Se dice que ama con locura, pero se enamora difícil, que lleva muchas penas, pero incontables alegrías. Que sus procesos son lentos, pero fructíferos. Que le encantan las personas. Que se identifica en las canciones, que escribe desde niña. Que persiste y persiste hasta que deja de persistir. Se dicen que es medio alta o medio pequeña, depende de si la vez sentado o parado. Se dice que tiene una risa a carcajadas y que duerme de una manera incomparable. Se dice que es fuerte y que es débil, depende la circunstancia. Se dice que cuando se cansa se pierde sin dejar rastros, otros que no se cansa nunca y que sus rastros quedan aunque no quiera dejarlos. Se dice que ama a Boca, que su abuelo la hizo bostera. También se dice que no sabe nada de futbol o que sabe mucho, depende el acervo de quien lo dice. Se dice que hay en su alma un lugar para cada persona. Que tiene buena memoria, que no se olvida de nada, que no lleva olvido en sus brazos. Que aunque le cuesta aprender de sus errores, termina aprendiendo.
3.
La significación de vivir en casa

Se puede decir que mis recuerdos de niña son múltiples y coloridos, algún que otro recuerdo negro, pero sin peso ante lo vívido. Que la radio encendida por las mañanas reproducían cassettes de Silvio, de León, de Mercedes, de Jara, de Viglietti, de Sui Generis. Mi mamá ponía esas canciones que le encantaban, las entonaba como podía, ya que con el correr de los años me di cuenta de que el canto no es su fuerte. Escuchaba todas las mañanas la radio de la Universidad y nos hacia concursar a nosotras llamando por teléfono. Recuerdo que me gané un cd con música muy buena. La acompañábamos a hacer las compras donde sacábamos mercadería con una libreta, mecanismo se sigue usando en el sur, y pagábamos la cuenta a fin de mes. Un leve recuerdo de Don Ramón se aproxima a mi mente. Esto claramente después del 2001, sucesos históricos que marcaron un antes y un después en las diversas generaciones. Antes íbamos los sábados al centro todos juntos y comprábamos en un supermercado, que aún existe, con la tarjeta de crédito. Después del 2001, chau tarjetas de crédito. Mi papá decía: Nunca más, estas tarjetas, nunca más!. En casa la compañía de mamá eramos nosotras, y fuera de casa también. Mamá estudiaba el profesorado en Historia, por tal razón, en casa siempre se habló de política. Recuerdo que íbamos a buscarla con mi papá a la Facultad, a la noche, cuando salía de cursar. Ese era el momento más lindo del día ir a buscarla. Correr por toda la Facultad como si fuese nuestra. Ver los grafitis del Che por todos lados. Recuerdo que cuando estábamos en casa y queríamos dibujar, mamá siempre tenía algún volante de alguna agrupación para que lo dibujemos, o para que sea un papel más de nuestra oficina imaginaria.
Cuando mamá no nos podía dejar con nadie en casa y ella tenía que salir, nos llevaba a todas con ella. Íbamos a las manifestaciones de los docentes, cortábamos la ruta y nos quedábamos ahí. Nosotras la pasábamos re bien. Todos los 24 marchábamos con mi vieja, algunas veces se prendía mi viejo también. Eso era casi una fiesta. Los estudiantes de Bellas Artes realizaban enormes muñecos de goma espuma que eran policías del Proceso. Cuando llegábamos al Comando, rodeado por el barrio militar, esos muñecos se prendían fuego y un grupo de anarquistas, a los que nunca les vi la cara, porque estaban encapuchados prendían fuego el comando. Tiraban molotov y dejaban sus leyendas con aerosol. Qué época increíble. Claramente no es lo mismo marchar acá un 24 que marchar allá. Tiene otra significación.
Con los libros también la relación fue armoniosa y complementaria. Recuerdo que mi mamá me regalo para los 11 un libro que nunca más dejé y que en este momento se encuentra al lado mío: “Canciones del Más Acá” de Mario Benedetti. No hay manera de comprenderlo pero al lugar que yo vaya el viene conmigo. Lo leo y lo releo. Es mi iniciación plena en la literatura. Existieron otros libros antes, sobre todo de niña, que también me traen recuerdos hermosos; como el hecho de leer junto a mi hermana y en voz alta, una al lado de la otra, cada noche, la colección Elige tu propia Aventura; pero es Benedetti y luego, será Neruda, quienes establezcan conmigo un lazo irrompible.
Ahora bien, comencemos con los bajones literarios. Dos autores grandiosos con los que no tuve éxito. El primero García Márquez, 100 Años de Soledad, Crónica de una Muerte Anunciada y Memoria de mis putas tristes. Crónica de una Muerte Anunciada me lo hicieron leer en el colegio, la verdad no me gustó. Ahora, con los otros 2 fue distinto. Comencé por 100 Años de Soledad. Recuerdo que mi mamá me advirtió y me dijo que me arme un árbol genealógico para no confundirme con los personajes, así y todo, me mareo y lo abandone, para nunca más retomarlo. Aunque ahora que lo pienso y por lo persistente que soy, deseo retomarlo y probar suertes de nuevo. Con Memoria de mis putas tristes fue, incluso, peor. Me transmitió tanta infelicidad el personaje que mis estados de ánimo mientras lo leía eran deprimentes, nostálgicos, tristes. Lo abandoné con la intención de retomarlo en algún momento. El segundo, Cortázar. En mi colección- virtual, lamentablemente- se hallan Rayuela y 62 Modelos para Armar. Probé con ambos, pero no logro entender su pluma. Antes allá por el 2003, participé junto a mi hermana en las Olimpiadas de Literatura. Recuerdo haber leído para aquella ocasión Una Flor Amarilla, el cual tampoco comprendí. Un verdadero Fiasco.
Se puede decir entonces, de todo lo dicho, que la significación de vivir en casa, rodeada de estos cantantes, estos autores, haber vivido tales sucesos históricos, políticos, económicos y sociales hacen que hoy yo sea yo. Plenamente estoy determinada por este conjunto infinito de vivencias. Estoy dejando en el tintero miles de cosas que espero, alguna vez, puedan salir hacia afuera. Per importante concluir que no son sólo las personas las que nos determinan, sino también las raíces, el entorno y el contexto. Yo soy mi mamá cantando en las mañanas, soy mi mamá solidarizándose en una causa, soy mi papá laburando cada día de su vida para darle de comer a sus hijos, soy mi hermano en su peor momento y mi hermano en su mejor época, soy mi hermana teniendo a mi sobrino, soy mi hermana conociendo el mundo. Soy yo en ellos, ellos en mí, somos todos en todos. Soy un corte de ruta, soy la calle, soy la goma prendida fuego, soy yo en mis compañeros y ellos en mí.

Florencia Paolella

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