lunes, 9 de mayo de 2011

De donde vengo es lo que soy (presentación)


Aire frío, calles de tierra, inviernos de humo, cielos eternos, mares de estrellas; de ahí vengo, de ahí soy. Esas son la cualidades del lugar donde nací, pero -por más que intente describirlo correctamente-, la imaginación del ser humano puede conducirnos a tantas conclusiones como piedras hay en el camino. El aire fresco, perfumado y renovador de la Patagonia llenó mis pulmones 17 años de mi vida. Los otros 3 que la completan fueron en un entorno totalmente distinto. Cambié la tierra por el asfalto, las casitas de madera y ladrillo por grandes edificios, el cielo estrellado por dos estrellas ocasionales, los grillos en las noches por las sirenas, bocinas y frenadas de los coches. Cambié todo, todo el contexto en el cual me movía, vivía y festejaba. Si bien estas líneas pueden generar tristeza en quien las lee, no es precisamente ese sentimiento el que me invade. Lo que hoy produce que mi lápiz escriba solo, no es la tristeza sino la nostalgia.
            Respecto a mí puedo decir varias cosas, las cuales suelo agruparlas en dos grupos: las buenas y las malas. Empezando por las buenas, me considero una persona confiable, segura, alegre, simpática, coherente, reflexiva, madura, extrovertida y protectora de las personas que quiero. En cuanto a las malas, me considero una persona demandante, testaruda, terca y un tanto orgullosa. El punto medio entre ambos grupos no existe, determinadas ocasiones ameritan mi lado malo y otras tantas ameritan mis mejores cualidades. Pero puedo afirmar que mi personalidad un tanto inestable, suele estar gobernada por mi lado bueno. No me levanto con ánimos de pelea o discusión, sino siempre contenta y a gusto de ir a los lugares en los que me muevo.
            En cuanto a mi familia les cuento que somos cuatro hermanos, un varón y tres mujeres. Nuestros nombres: Matías, Julieta, Agustina y quien les escribe, Florencia. Matías tiene 29 años, dos hijitos varones y esta casado. Julieta tiene un varoncito mas, también está casada y tiene 23 años. Agus y yo somos gemelas, tenemos 20 años. Agus vive en pareja en el sur en Lago Puelo, para ser más precisa y yo acá en Buenos Aires. Mis papás son Mónica y Adalberto, son los únicos que permanecieron en el lugar donde nacimos, nosotros nos fuimos moviendo, motivados por las decisiones que hemos ido tomando. Mamá, papá, Matías y Juli, viven todos muy cerquita. Agus y yo, fuimos quienes nos alejamos considerablemente, Agus por un proyecto de vida que incluía amor, estudio y trabajo; y yo por mi proyecto que incluyó en el inicio solo estudio y hoy incluye además el trabajo. La militancia que asumí desde hace un año, no formó parte del proyecto en su inicio pero hoy tomó gran relevancia.
            En cuanto a mi como lectora, se puede decir que disfruto de la lectura, que me gusta pasar horas leyendo un libro que me despierta sentimientos, fantasías, utopías, odiseas, tristezas y una serie de emociones mas. Tengo mis limitaciones, soy muy ansiosa, suelo empezar varios libros y no terminar ninguno, o termino uno pero no retomo los otros, y –a su vez- no me animo a leer escritores que no puedo referenciar con algo que me interese particularmente, lo cual es una gran limitación, porque me pierdo de disfrutar con libros que no conozco. El grado de ansiedad que me generan ciertos libros, provoca que pase horas y horas leyendo, sin importar si tengo que cumplir con alguna obligación. No culpo al libro, sino a mi misma, por comportarme de forma caprichosa.
            Con respecto a la escritura, me encanta escribir, canalizo muchos sentimientos y situaciones particulares a través de un relato improvisado. Es mi catarsis personal. Hay formatos o géneros que me cuestan más pero hago el intento de lograr concretarlos. Siempre valoré la importancia de tener un papel y un lápiz en cualquier momento de la vida, como así también, tener ciertas convicciones, ideales y situaciones que deseen ser plasmados en un papel, para llegar mas allá de mi individualidad misma. Cuando escribo, intento citar, frases, párrafos, versos de autores que me gustan. Y es por esta razón, que finalizo mi presentación regalándoles esta frase de Galeano que es mi empujoncito, para llegar a conocer aquello que no conozco, para lograr crecer desde la experiencia misma, para lograr romper los límites que la sociedad nos impone, para seguir caminando aunque parezca inalcanzable, la razón que nos empuja a caminar:
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.” Eduardo Galeano.

1 comentario:

  1. Tu presentación me parece muuy buena. En realidad, tomando en cuenta la anterior entrada que comenté, veo que todos tus escritos tienen mucha pasión y están, por sobre todo, pensados. Pero pensados no en un sentido de cálculo frío, más bien me refiero a que se nota que les dedicas tiempo. Desde la elección de las palabras correctas hasta el contenido en sí. Nuevamente, no se me había ocurrido este tipo de presentación y, sin dudas, la tendré en mente para algún texto que escriba.

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